Me adapto al grupo, no al guion.
Para mí, un mal viaje es aquel en el que estoy más pendiente del reloj
y de llegar a tiempo
que de disfrutar de lo que estamos viviendo.
Un buen viaje es justo lo contrario:
cuando el día fluye,
cuando se respetan los tiempos
y cuando, al final, siento que ya no somos un grupo,
sino casi amigos.
Eso es lo que más me repiten:
que todo ha sido natural
y que agradecen no tener que ir corriendo de un punto a otro.
Si lo que buscas es solo una lista de puntos y fotos rápidas, probablemente no soy tu guía.